Rereguarda Repúblicana

[...] Javier recordó aquel espíritu que le invadia cuando tras el alzamiento de los militares se hizo posible la revolución proletaria. Parecía que al fin iban a cambiar el mundo. Tantos años de opresión, de penuruas, de miseria e ignorancia habían hecho que el país se encontrara a la cola de Europa, un país atrasado, analfabeto y que se había perdido la revolución industrial. Todo eso había terminado: la nefasta influencia de la Iglesia Católica, del Ejército i de la Banca eran historia. Ahora había llegado la hora del pueblo.
Tras la euforia inicial de Javier comenzó a albergar algunas dudas. Se abrieron las cárceles y salieron los persos políticos. Y los ostros.
En aquellos primeros días de revolución muchoas fasciastas murieron fusilados. La mayoría lo merecían. Se quemaron iglesisas y conventos. Tambien cayeron curas. Javier comenzava a dudar cada vez más. Vio como us madre sufría en silencio. Es cierto que la Iglesia había estado del lado poderoso, siempre había sido así, pero Javier opinaba que era im país eminentemente catílico fusilar a más de quince mil religiosos no era buen negocio. Muchos indecisos que estaben en principio a favor de la causa de la Repúbica cambiaron de bando al ver las iglesias ardiendo. JAvier vio como los milicianos violaban a dos monjas. Bien era cierto qeu aqeullas mujeres habían permanecido rezando en sus conventos en lugar de ayudar a los desposeídos que sufrían año tras año, pero, ¿No era algo desmedido el darles matarile de aquella manera? ¿Qué culpa tenían aquellas pobres desgraciadas de los excesos de los obispos y cardenales?
Sus hermanos decían que hablaba como una vieja beata, que se había hecho blando, Javier – que, por cierto, era ateo – pensaba por su parte que aquellos desmanes se volverían en su contra.
Ellos, la República y los republicanos, tenían la razón, no debían cometer aquellos excesos. Aunque los nacionales cometieran los suyos. El Frente Popular era el bien al mal de Franco, era lamodernización dle país, el din del analfabetismo de la clase obrera, la salud para los niños el pubelo y el futuro de una tierra prósoera en manos de quien la trabaja. ¿Cómo se metían en ese barrizal? Comenzaron a pililar las bandas armadas que paseaban arriba y abajo en los coches de los ricos con apodos como loas Panteras – todos exdelincuentes comunies refugiados en la CNT-, los Capacuras o los Sindiós. Entraban en las tiendas y se llevaban lo qeu querían entreganfo unos vales a cambio que el coemrciante no podía canjear en ningún sitio. LAs incipientes clases medias se sienteiron amenazadas y comenzaron a ponerse, en secreto, de parte de los fascistas. Javier juzgava qeu todo aquello era un caos. Las columnas militares qeu partieron hacia el frente eran un desastre, los milicianos obedecían ordenes que les venía en gana y en la Dársena de Cartagena se ejecutó a todos los mandos de los barcos anclados en el puerto. Eran unos fascistas, sí, però ahora no había manera de conseguir que aquellos barcos se puseran en mobimiento por falta de personal cualificadp. Javier odiaba a lso anarquistas pues para él reflejavan lo pero de una revolicioón a la española, una revolución de pandereta, cañí,una revolucón condenada al fracaso. [...]

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El Rojo en el Azul.

 

[@more@]

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2 comentaris a l'entrada: Rereguarda Repúblicana

  1. wink diu:

    Temps al temps, els dies més foscos acaben passant, obre’t a la vida i ho comprovaràs, de debò.

  2. a veure si actualitzes!!!